En definitiva, la crisis, las políticas de austeridad y de contención de gasto y las elecciones en materia económica y tributaria del gobierno de Susana Díaz han tenido como resultado una pérdida de autonomía real de nuestra nacionalidad histórica, un aumento de la brecha territorial y social, una mayor fragilidad del tejido productivo. El crecimiento de los últimos cuatro años no ha llegado a los hogares andaluces y puede sufrir sin cambios sustanciales una importante desaceleración.