La estrategia de competitividad global de la economía andaluza de aumento de productividad se ha logrado por la tendencia a la baja de costes laborales, precariedad, bajos salarios y sobreexplotación laboral. Somos más competitivos a costa de la ampliación de la brecha salarial. Se ha consolidado un modelo de ganancia espuria de competitividad por destrucción de empleos de menor valor añadido con intensificación de ritmos productivos y reducción de salarios.