Los efectos de la crisis de 2007 y de las políticas neoliberales aplicadas han sido más duros para Andalucía que para el conjunto del país y se han repartido de forma desigual, afectando en mayor medida a la mayoría de la población y muy severamente a los sectores más vulnerables. La crisis de 2007 también ha tenido beneficiarios, la riqueza se ha concentrado y la pobreza se ha repartido, provocando que Andalucía sea hoy más desigual que hace una década.