Somos conscientes, en una sociedad civilizada, de la importancia de las políticas públicas respecto a la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia. Una sociedad en la que las personas, desde que nacemos hasta el final de nuestras vidas, necesitamos cuidados. Una sociedad en la que cada vez se vive más, aumentando en consecuencia el número de personas que necesitan ayuda y cuidados en la etapa final de su vida.