En Andalucía, muchas personas dependientes mueren antes de recibir la atención y la ayuda a la que tienen derecho, abocando a sus familiares, mujeres en su gran mayoría, a realizar una labor de cuidados que acaba incidiendo en su vida familiar, personal y profesional. El cuidado de las personas dependientes no puede subordinarse a la disponibilidad o capacidad económica de las familias o a la sobrecarga de trabajo de las mujeres; esta labor es competencia de la Administración Pública.