Urbanismo y ciudades habitables

El entorno físico determina de manera fundamental la existencia de los seres vivos. Las ciudades y pueblos, el territorio habitado que constituye el hábitat humano, condiciona nuestra vida, nuestras relaciones sociales, y hasta la economía. El hábitat de la sociedad andaluza siempre ha sido el de los pueblos y ciudades con una configuración urbanística mediterránea, que favorecía las relaciones sociales y económicas en sus calles y plazas, los desplazamientos no motorizados, los cuidados y la propia seguridad.

Sin embargo, durante las últimas décadas se ha promovido la dispersión urbanística y la fragmentación especializada de la ciudad, ocupando ingentes cantidades de suelo y provocando la destrucción del medio y el despilfarro energético y material. Al mismo tiempo, se descuidaban los centros históricos y los barrios, provocando un desplazamiento de la población a la periferia que empuja a los vecinos al uso del coche prácticamente para cualquier actividad y dificulta enormemente las relaciones entre ellos, la eficiencia de los servicios públicos o la aparición de pequeño comercio. A esto se ha sumado en esta década la turistificación del patrimonio, provocando que multitud de zonas históricas se conviertan en parques de atracciones de sí mismas.

A medida que la densidad de una ciudad disminuye, más recursos consume (suelo, materiales, energía) y más se contribuye a la destrucción del medioambiente. Para combatir el cambio climático es fundamental que los ayuntamientos tomen conciencia de la importancia del urbanismo y reduzcan los consumos que hacemos al movernos o al usar nuestras viviendas, promoviendo el transporte público, el uso de la bicicleta y el caminar, así como las rehabilitaciones energéticas.

Tenemos que fomentar el derecho a la ciudad y recuperar, por tanto, la ciudad compleja y viva, la de los usos mixtos, el vecindario de los barrios ocupando calles, plazas y patios, la infancia jugando con libertad y autonomía, conviviendo con la tercera edad, el pequeño comercio y los artesanos. Todo ello, basándonos en tres ejes fundamentales:

  • Reciclaje urbano: reutilización y rehabilitación de espacios degradados o en desuso siempre antes que nuevos desarrollos. Recomplejización de la ciudad y mezcla de usos: inserción de pequeño comercio y pequeños equipamientos junto a las plazas en zonas residenciales.
  • Movilidad sostenible: fomento, por este orden, de los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público. Desarrollo de infraestructuras ferroviarias y nunca de nuevas carreteras.
  • Humanización del espacio público: recuperación del uso del espacio para las vecinas, con criterios de accesibilidad universal; plataformas compartidas para el acceso de residentes y nunca aparcamiento en superficie.

Los tres criterios básicos que inspiran el presente apartado son los siguientes:

  • Planificación integral: los proyectos, ya sean arquitectónicos o urbanísticos, deben ser integrales y pensados para ejecutar por fases. Si se realizan una sucesión de proyectos parciales pero cerrados, suelen pisarse unos con otros, funcionando como parches y provocando el despilfarro de recursos.
  • Sostenibilidad y autosuficiencia: hay que intentar aspirar a que el consumo neto sea cero y producido en cada “unidad habitacional”, es decir, que cada vecina pueda acceder a la mayor parte de sus necesidades diarias en su barrio, a pie o en bicicleta.
  • Participación: los proyectos funcionarán mejor y serán aceptados por las vecinas con más probabilidad si son participados.

Propuestas

Propuesta 1552 Modificar, después de un proceso participativo real, la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía, para tener una legislación que regule una forma diferente el urbanismo, para conseguir una gestión urbana democrática y sostenible, que consolide el derecho a la ciudad y dé como resultado pueblos y ciudades habitables.

Propuesta 1553 Revisar la normativa que regula la redacción de instrumentos de planificación, para que estos se simplifiquen y flexibilicen, y así conseguir que sean participados y modificados según las necesidades reales de la población. En este sentido, aprobaremos normas específicas que fomenten la participación y promuevan la creación de observatorios ciudadanos como instrumentos para la incorporación de la sociedad a los procesos de análisis, diagnóstico y transformación del hábitat urbano. Además, adaptaremos los procedimientos de gestión urbanística a las capacidades de los municipios pequeños.

Propuesta 1554 Crear la figura del Plan de Gestión Urbana, una figura que aglutinará todos los instrumentos de planificación urbanística (PGOU, PMUS, PMVyS, Agendas 21, etc.), para unificar en un documento accesible para la ciudadanía todas las propuestas y proyectos para un municipio y que estos se puedan abordar desde un punto de vista integral y no contradictorio.

Propuesta 1555 Sustituir los parámetros de edificabilidad, ocupación máxima, densidad, porcentajes mínimos globales de equipamiento, y de usos permitidos y compatibles por los de compacidad y complejidad respectivamente, estableciendo distancias máximas a servicios y equipamientos públicos, y porcentajes mínimos y máximos de actividades económicas.

Propuesta 1556 Introducir la perspectiva de género en la planificación y las actuaciones urbanísticas para luchar contra la desigualdad inducida por la configuración de la ciudad actual.

Propuesta 1557 Introducir en la legislación vigente medidas correctoras para grandes superficies, polígonos industriales, zonas logísticas y otros ejemplos de urbanismo zonificado, y ofrecer facilidades para el pequeño comercio, microplataformas de distribución y otras formas de uso mixturado de la ciudad.

Propuesta 1558 Suprimir las excepcionalidades legislativas urbanísticas para las construcciones de interés general en Parques Naturales o Nacionales, fomentando el desarrollo de las localidades cercanas a estos lugares con alternativas más sostenibles a las actuaciones en suelos de alto valor ecológico.

Propuesta 1559 Prohibir la venta patrimonio municipal y promover su uso público, desarrollando un marco normativo y de prácticas de cesión temporal de suelo y edificios públicos en desuso mediante estrategias de cogestión y autogestión por parte de la ciudadanía. Fomentar con ello las cooperativas de vivienda, equipamientos de gestión ciudadana o huertos urbanos.

Propuesta 1569 Priorizar las intervenciones sobre la ciudad construida y sus vacíos urbanos frente al crecimiento expansivo con base a criterios de sostenibilidad medioambiental, económica y social.

Propuesta 1561 Evaluar, continuar y extender los programas y acciones de regeneración integral de las barriadas y los asentamientos precarios y en proceso de obsolescencia, con especial énfasis en su conexión con el resto del tejido urbano.

Propuesta 1562 Reforzar las inspecciones urbanísticas para velar por que las actuaciones que se acometan se ajusten de modo estricto a los usos del suelo definidos en los distintos instrumentos de planeamiento, evitando de este modo prácticas irregulares y agilizando las medidas sancionadoras.

Propuesta 1563 Evitar la gentrificación de los centros históricos recuperando su patrimonio y sus viviendas para el uso de sus habitantes, mediante rehabilitaciones energéticas y normativas que impidan la turistificación.

Propuesta 1564 Proponer la Ciudad Amable como eje central de redacción de planes de transformación de la ciudad a largo plazo. Esto permitirá la reordenación del espacio público incluyendo de forma transversal una perspectiva feminista, que favorezca el uso compartido de la ciudad, que mejore la accesibilidad y las relaciones sociales y comerciales, pacificando el tráfico y fomentando los desplazamientos no motorizados a través de proyectos coordinados entre sí.