Cinegética

El Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) nos plantea que «la pérdida de diversidad biológica y sus componentes es, junto con el cambio climático y la desertificación, uno de los componentes principales del cambio global. La conservación de la biodiversidad constituye uno de los pilares del desarrollo sostenible ya que su pérdida pone en juego la capacidad de los ecosistemas para mantener a las generaciones futuras». Y en otro momento explica que «existe una correlación significativa entre la degradación de los ecosistemas, la pérdida de especies animales y vegetales, la globalización de los mercados y la pobreza».

La caza es uno de los grandes agentes de pérdida de biodiversidad a lo largo de todo el Antropoceno, desde la megafauna que erradicaron los primeros sapiens, pasando por los últimos especímenes de especies en extinción que fueron cazados en el siglo XIX para conservarlos disecados en museos, hasta la actualidad, donde aún asistimos a la caza masiva y a la extinción de depredadores, entre otros. Como apuntan los últimos estudios científicos y diversas entidades ecologistas, es ineludible poner fin a tanta sinrazón por el bien de nuestra supervivencia.

En el Estado español, menos de un 2% de la población española de aficionados a la caza utilizan para su actividad más del 80% del territorio nacional, al que se da la consideración de terreno cinegético. Y una porción aún más pequeña de estos aficionados son los que componen el lobby social y económico, aquellos que quieren y hacen negocio mercantilizando nuestra naturaleza. En Andalucía tenemos además el hecho añadido de una concentración de la tierra en muy pocas manos, fundamentalmente en Andalucía occidental, fenómeno que no deja de aumentar, y que tiene una estrecha vinculación con la actividad cinegética, la pérdida de biodiversidad y la reducción de los derechos ambientales de la mayoría social.

Un proyecto de cambio no puede permanecer ajeno a que se esquilmen los recursos naturales, afectando a la composición del ecosistema, o a que esto obligue a migrar a otras especies al no encontrar sustento. Tampoco podemos permanecer ajenos a que se multipliquen los caminos, tiraderos o vallados cinegéticos que suponen importantes impactos en los ecosistemas.

Por estas y otras razones, es más que evidente que la caza no es garante de la biodiversidad ni de los espacios naturales.

Debemos señalar la falacia de que la caza es la actividad que mantiene a la población rural. Indiscutiblemente, mantiene a las poblaciones rurales sumidas en una falta de aprovechamiento de sus recursos naturales de un modo sostenible y compatible con la conservación natural. Y mucho más, cuando todo esto se agrava por la existencia de grandes latifundios. Las condena a una economía insuficiente y, en una gran parte, sumergida.

Por último, en cuanto al control de la sobrepoblación, no habría hecho falta tal si la propia caza no hubiese desestabilizado la cadena trófica que permite la regulación natural de las especies. Por otro lado, los nuevos estudios apuestan por fórmulas más éticas y naturales de contención de las poblaciones, desbancando el bárbaro e ineficaz método de caza, apuntando hacia la moderna conservación compasiva.

Propuestas

Propuesta 1406 Apostar por vías para alcanzar paulatinamente una correcta gestión ecológica sin necesidades cinegética

Propuesta 1407 Realizar todo el esfuerzo necesario para el adecuado cumplimiento de la legislación europea en materia de conservación de las especies silvestres y los espacios naturales.

Propuesta 1408 Estudiar y fomentar el uso de métodos éticos de control poblacional.

Propuesta 1409 Incluir a asociaciones ecologistas y animalistas en las decisiones sobre control poblacional. Cada acción que afecte a la biodiversidad deberá estar debidamente respaldada.

Propuesta 1419 Aumentar los medios humanos y materiales destinados al control de la actividad cinegética y el furtivismo.

Propuesta 1411 Reducir con tal objetivo los períodos de caza o captura de animales silvestres.

Propuesta 1412 Establecer vedas específicas para depredadores.

Propuesta 1413 Prohibir la caza de especies invasoras. Su control será acometido mediante métodos de control éticos.

Propuesta 1414 Prohibir la caza con perro.

Propuesta 1415 Elaborar un plan de apertura de montes y terrenos públicos a actividades compatibles con la conservación.

Propuesta 1416 Elaborar un plan autonómico de corredores verdes mediante la reestructuración de los cotos de caza, la eliminación de vallados limítrofes y la creación de corredores.

Propuesta 1417 Endurecer de las penas para la caza furtiva.

Propuesta 1418 Retirar el nombramiento de la Caza con Rehala como Bien de Interés cultural de Andalucía.

Propuesta 1419 Promover la gestión natural del ecosistema, de manera que los espacios naturales de Andalucía lleguen al equilibrio necesario.

Propuesta 1429 Reintroducir las especies eliminadas, o reducidas en su mayor porcentaje, por acciones antropológicas, como pueden ser el lince ibérico (Lynx pardinus), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) o el lobo ibérico (Canis lupus signatus), una vez asegurado un marco social, legislativo y asistencial que certifique la calidad de vida y continuidad de estas especies. Se trabajará para eliminar el miedo atávico y la estigmatización de estas especies entre la población y los sectores reaccionarios y, una vez conseguido, comenzar su reintroducción.

Propuesta 1421 Prohibir la cría y suelta de especies cinegéticas y/o exóticas para la caza.