Juventud

La última EPA señalaba que un 47% de los y las jóvenes andaluzas menores de 25 años se encuentra en paro, cifra que aumenta hasta el 61% en los y las menores de 20 años. El último Observatorio de Emancipación de Andalucía señalaba que solo el 17,4% de los y las jóvenes andaluzas puede emanciparse. Con este contexto, más de 120.000 jóvenes andaluces y andaluzas han salido de nuestra tierra hacia otros países desde que comenzó la crisis.

La juventud andaluza sigue en crisis, y estos datos nos demuestran la nula eficacia de las políticas juveniles de los gobiernos de la Junta de Andalucía, que continuamente han dejado sin desarrollar al máximo las competencias del artículo 74 de nuestro Estatuto de Autonomía. Una políticas que han sido prácticamente inexistentes y cuyos programas específicos para jóvenes han tenido una aplicación caótica, con una gestión deficiente, sin planificación ni rendición de cuentas alguna. A pesar del enorme esfuerzo de los y las profesionales, las políticas de juventud han sido una herramienta para hacer uso partidista, caciquil y corto de miras. Ejemplo de ello ha sido la aplicación del Sistema de Garantía Juvenil, que requiere una profunda revisión para siquiera vislumbrar la posibilidad de alcanzar los objetivos que a nivel europeo dieron luz a dicho programa.

Un gobierno que verdaderamente defienda a las y los andaluces y que se proponga cuidar de su gente debe ser muralla de contención ante los ataques de un sistema depredador, y por tanto tendrá en las políticas de juventud un eje prioritario de actuación. Hace falta combinar una perspectiva transversal de las políticas de juventud tratando de introducir unas “gafas jóvenes” en todas las políticas de la administración, con actuaciones específicas que permitan un grado de concreción mucho mayor. Políticas que deberán abordar los problemas de la juventud, actuando de manera urgente ante las necesidades más básicas, a la vez que permiten ir generando una cultura de participación, democracia y transformación real, siendo un catalizador y no un freno de las experiencias sociales, económicas, políticas, culturales, deportivas o artísticas que ya está experimentando la juventud andaluza.La juventud de Andalucía ya está demostrando que es posible una Andalucía nueva, lejos de clichés y con un futuro enorme por delante, innovando y construyendo en primera persona del plural.

En este bloque abordaremos algunos de los ejes centrales de las políticas de juventud que llevará a cabo el nuevo Gobierno andaluz: políticas de juventud, servicios públicos, empleo, ocio, cultura, tiempo libre, feminismos, sexualidades, diversidad, participación, democracia, voluntariado, vivienda, educación, investigación y migraciones.

Para el desarrollo de las políticas de juventud es importante la puesta en marcha de una Ley de Juventud que surja de un proceso real de participación. La Ley tramitada en esta legislatura dista mucho de poder solucionar alguno de los problemas de la juventud andaluza tanto a nivel sistémico como en un plano más concreto. Desde Adelante Andalucía proponemos una Ley de Juventud que incluya alguna de los principios y propuestas que se establecen en este apartado.

Hasta ahora las políticas de la Junta de Andalucía para atajar el gravísimo problema del desempleo y la precariedad juvenil no han cumplido sus objetivos y son muchas las voces que han mostrado cómo la aplicación andaluza del Sistema de Garantía Juvenil ha dejado mucho que desear. A continuación, se exponen algunas propuestas concretas sobre empleo juvenil:

Resulta necesario poner en valor las políticas juveniles en materias de ocio, cultura y tiempo libre, pero huyendo de la burocratización y anquilosamiento que ha caracterizado a la Junta de Andalucía en los últimos años. Debe basarse en los principios de participación, autogestión y apertura, facilitando el acceso a todas las personas jóvenes, poniendo en valor expresiones artísticas, culturales o de ocio que huyan de estereotipos sexistas o clasistas y que no encuentran cabida en circuitos comerciales.

A la vez que el movimiento feminista vive un crecimiento exponencial y una cierta hegemonía entre la juventud, existe una reacción conservadora que se apoya en los valores vigentes del sistema patriarcal entre la juventud. El papel de un gobierno del cambio debe ser apoyar al movimiento feminista y poner en marcha medidas que a la vez que suponen una mejora inmediata de las condiciones de vida de las mujeres y las personas LGTBI, ponen en cuestión el sistema patriarcal y nos acercan poco a poco a una sociedad igualitaria.

La participación debe ser una de las señas de identidad de un gobierno que quiere hacer políticas juveniles de transformación real, no solo hablando de democracia sino poniéndola en práctica. Para ello es imprescindible garantizar procesos democráticos e independientes, con órganos de contrapoder y promoviendo el empoderamiento de las y los jóvenes para transformar en primera persona del plural.

La vivienda es uno de los elementos que el que más dificultades nos encontramos las y los jóvenes para el desarrollo de una vida digna y la emancipación. Es imprescindible una política de vivienda dirigida a la población joven, tanto para estudiantes como trabajadores y trabajadoras, favoreciendo el régimen de alquiler asequible, seguro y con garantías, alejada de criterios mercantiles y que prevenga de la especulación. Para ello es preciso primar la figura del parque público de viviendas por encima de unas políticas de ayuda al alquiler que no se ha demostrado eficaz en los últimos años.

En otros bloques del programa se abordará a fondo una transformación tanto de la Escuela Andaluza como de nuestro sistema de investigación. En este bloque trataremos de aportar algunas medidas concretas, complementarias a las anteriores, y centradas en la población joven que, por sus características, tiene un especial interés en estas materias.

Andalucía es una tierra que se ha caracterizado durante toda su historia por su apertura, empatía y solidaridad. Somos además una tierra de acogida pero hemos visto, y seguimos viendo, cómo miles de andaluces y andaluzas tiene que hacer las maletas. La emigración y la inmigración son dos fenómenos inherentes a la identidad de Andalucía. En los últimos tiempos se hace más que urgente la puesta en marcha de políticas destinadas a poner las condiciones para que los cientos de miles de andaluces que han emigrado puedan retornar, a la vez que ponemos en marcha los mecanismos para el cumplimiento estricto de los derechos humanos y el desarrollo de una acogida digna a las personas migrantes que llegan a nuestra tierra.

Subcategorías
Políticas de juventud y servicios públicos
Empleo juvenil
Ocio, cultura y tiempo libre
Feminismos y sexualidades
Participación, democracia y voluntariado
Jóvenes y vivienda
Educación e investigación
Retorno del talento