Empleo

Andalucía tiene una formación social que presenta unas características diferenciadas de los demás territorios del Estado español, producto de una historia extensa y singular, con rasgos propios en su estructura social, con una posición de periferia en el sistema capitalista y con un modelo productivo construido al servicio de esa posición periférica, típico de una economía extractiva de recursos materiales y humanos.

El desempleo y la precariedad han sido y son males endémicos de la Andalucía que atenazan el bienestar de la sociedad, aumenta la desigualdad y hacen peligrar la cohesión social. Acabar con estas lacras es una prioridad urgente. Las causas de esta situación son diversas; entre las mismas cabe señalar la débil estructura productiva con un modelo de baja competitividad basado en la reducción de los costes laborales y ajeno a la innovación, la posición de la economía especulativa, la deslocalización y el acusado proceso de desindustrialización y, reforzando a todas las tendencias negativas, el antisocial marco legislativo en materia laboral.

La temporalidad y la precariedad son una constante del mercado laboral en Andalucía. Tanto los contratos a tiempo parcial como los contratos temporales suman un inmenso porcentaje de la contratación que esconde un drama para muchas familias. En la contratación a tiempo parcial, miles de personas que ven prolongada ilegalmente sus jornadas de trabajo; en la contratación temporal, otras tantas sometidas a la arbitrariedad de una jungla de modelos de contratación que permite la intermodalidad para evitar la contratación indefinida. Millones de contratos que acaban en días o semanas. Los parámetros de calidad del empleo, por los suelos en Andalucía, deben ser otro vector que propicie políticas de impulso a la contratación estable, favoreciendo políticas que apoyen un modelo laboral que rompa las estadísticas de empobrecimiento del empleo.

Las diferentes reformas laborales impulsadas por los gobiernos del bipartidismo determinan claramente una relación causa-efecto en la precarización del mercado laboral. La afectación ha sido más clara a medida que se han aplicado las medidas contenidas en dichas reformas, propiciando el empobrecimiento del empleo y la desregulación absoluta en muchos sectores; viéndose en muchos casos cómo las trabajadoras y los trabajadores han sido obligados a aceptar condiciones de trabajo muy por debajo de lo que determinaban sus convenios colectivos de sector. Sin duda ese deterioro paulatino de esas condiciones, que hacen que los salarios resulten insuficientes para garantizar la subsistencia de sus perceptores, van justo en la dirección contraria a una mejora generalizada de la situación económica andaluza.

Es importante destacar también la fuga de conocimiento y talento joven que sufre Andalucía. Personas jóvenes universitarias y muy formadas que tienen que abandonar nuestro territorio de forma forzosa buscando oportunidades de trabajo en otros países o regiones que están poniendo en valor la inversión en formación realizada en Andalucía.

También la situación de especial vulnerabilidad que sufren las mujeres rurales, muchas de ellas trabajadoras del campo que no ven reconocidos sus derechos.

Por último una economía poco diversificada basada en sectores como la agricultura intensiva, con convenios del campo muy precarios, que hace que estos trabajos sean desarrollados por personas migrantes, en su mayoría mujeres, en situaciones de extrema vulnerabilidad; o la hostelería, sector en el que la contratación es muy temporal y los muy salarios bajos; o sectores industriales altamente contaminantes como la industria química, básica, y petroquímica; o la minería hacen de nuestra comunidad, y de nuestro país, un territorio en el que no se genera empleo de calidad y no se está propiciando la calidad de vida de la ciudadanía.

Para acabar con esta situación, la acción del futuro Gobierno de Andalucía debe seguir los siguientes criterios:

  • Potenciar la creación masiva de empleo estable público y privado, basado en un nuevo modelo productivo ambientalmente sostenible, digno y de calidad desde el punto de vista de la remuneración y de las condiciones de trabajo y contractuales, con especial atención a la salud y la seguridad en los puestos de trabajo y a la formación profesional continua. Uno de los objetivos es garantizar el derecho a un puesto de trabajo a todas las personas demandantes de empleo.
  • Impulsar la creación de nuevos puestos de trabajo en aquellos sectores que, desde el punto de vista del modelo productivo que proponemos, más calidad aportan al empleo y a la economía. Asimismo, deberá apoyarse el empleo en los sectores emergentes de la economía social. Cabe señalar la especial importancia de fomentar la economía del conocimiento y la investigación, así como la importancia estratégica de los empleos y actividades asociados a la transición en clave ecológica, particularmente a la transición energética y a la descarbonización total de la economía. Ello debe contribuir a reforzar, modernizar y profesionalizar a través de la formación y la mejora de las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores los nichos de empleo existentes en turismo y hostelería, agricultura ecológica y pesca sostenible, así como en la protección del medioambiente, las nuevas fuentes de energía limpia, la movilidad sostenible, la rehabilitación energética de edificios, la investigación, el desarrollo y la innovación, la gestión sostenible del ciclo integral del agua y la economía circular. Igualmente, es necesario impulsar la generación de empleo, público y privado, en los sectores relacionados con los cuidados, la tercera edad, los servicios sociales y las demandas de atención de diferentes sectores poblacionales. Pero también debe significar un esfuerzo por desarrollar una industria andaluza que, entre otros objetivos, pueda asegurar, en toda la cadena de valor asociada a la transformación de los productos primarios, que ello redunde en un aumento de nuestro PIB.

Dado que en todo proceso de cambio de modelo productivo habrá sectores en los que se crean nuevos empleos, pero también habrá sectores que la economía mundial ha condenado a su extinción, será necesario arbitrar una transición justa para las personas y comarcas afectadas, de manera que se aseguren nuevos puestos de trabajo, formación profesional y garantía de percepción de prestaciones durante todo el tiempo que sea necesario. Ello significa que el conjunto de la sociedad, comenzando por los poderes públicos, se anticipan y asumen sus responsabilidades planificando objetivos, plazos y medidas. A tal efecto proponemos la reforma de las funciones y composición del Consejo Económico y Social para que se constituya una estructura de planificación que elabore y controle la ejecución de un Plan Económico Cuatrienal que se aprobará como Ley por el Parlamento de Andalucía. El Plan será vinculante para el Gobierno e indicativo para el resto de los agentes involucrados. Tendrá, por tanto, correspondencia necesaria en los Presupuestos anuales que deberán responder a los objetivos del Plan. Toda la planificación sectorial de contenido económico deberá guardar coherencia con él, incluyendo las diferentes propuestas que recoge este programa. Este espacio de participación debe constituirse como elemento motor de la creación e implantación de un nuevo modelo productivo para Andalucía que atienda a la realidad social y territorial de las distintas comarcas.

La crisis económica ha golpeado especialmente a la juventud andaluza, por lo que su inserción en el mercado de trabajo se convierte en una prioridad para ofrecer un horizonte de futuro. Asimismo, la brecha de género se hace patente también en el paro y en las condiciones de trabajo, por lo que la igualdad debe guiar todas las políticas de empleo.

La administración autonómica debe ejercer un liderazgo decidido en aquellas políticas que reviertan en la mejora de las condiciones de vida del pueblo andaluz y en la orientación del nuevo modelo productivo y relaciones laborales que queremos implantar. En este sentido, desde la administración autonómica intervendremos activamente en la planificación y diseño del nuevo marco de relaciones laborales primando la prevalencia del derecho al empleo digno, reducción de la jornada laboral, cumplimiento de los convenios colectivos y normativa laboral vigente, etc. Seremos punta de lanza para remover todos aquellos obstáculos políticos y jurídicos que, a distintos niveles, obstruyan el desarrollo de nuestra tierra.

Es necesario reflexionar sobre el actual modelo de relaciones laborales que no ha sido capaz de generar sinergias importantes para eliminar las enormes desigualdades que presenta el mercado laboral en Andalucía.

Un nuevo modelo de relaciones laborales que necesita una revisión profunda para poder dar espacio, participación y protagonismo a todas aquellas articulaciones colectivas que vienen trabajando en materia de empleo en nuestra tierra, y que permita que los acuerdos no tengan que estar revestidos de un carácter institucional, y que se sometan al acuerdo de los sindicatos y organizaciones de trabajadores y trabajadoras, sin que queden condicionados por ninguna variable que desvirtúe la esencia de una negociación real. Del mismo modo es necesario repensar en un modelo de relaciones laborales que mantenga la independencia de los sindicatos y organizaciones de trabajadores y trabajadoras, y que afronte con garantías democráticas la implicación del conjunto de actores que vienen desempeñando un papel de representación colectiva en Andalucía. Hay un consenso general sobre que los acuerdos de concertación social en Andalucía tienen un resultado desigual. Dotados de fuertes aportaciones económicas, su desarrollo, su impacto y su seguimiento y evaluación presentan claroscuros que es necesario corregir.

Subcategorías
Empleo estable, empleo con futuro
Lucha contra la precariedad
Mejores relaciones laborales
Empleo con perspectiva de género